Símbolo colombia
El sombrero vueltiao
Aunque es propio de la región costeña, se convirtió en el hito colombiano dentro y fuera del país por su peculiar tejido, una pieza artesanal inigualable.
Por José Luis Garcés González* Fecha: 06/24/2006 -1260
Desde
que Miguel 'Happy' Lora se lo puso, cuando el 9 de agosto de 1985 ganó
el título gallo del Consejo Mundial de Boxeo, y millones de
televidentes lo vieron quizá por primera vez, el sombrero 'vueltiao'
ingresó de verdad y con eficacia al concierto universal.
Y
este es un fenómeno interesante, pues en décadas recientes mucha gente
sentía vergüenza si alguien le sugería que se pusiera un sombrero.
Algunos contestaban que eso era para corronchos y se mofaban de los
pocos que lo usaban. Decir que esa respuesta era o es falta de
identidad cultural, además de cierto, es ya un lugar común. No
obstante, el sombrero 'vueltiao' zenú, con sus alas como pájaro
estabilizado en los predios del cielo, retornó con ímpetus.
Representa
una semiótica. Habla por un pueblo. En sí, lleva una geografía, una
historia, una antropología. Una geografía: el Sinú ancestral que iba
desde el Atrato hasta el Magdalena. Una antropología: todo el trayecto
vital del hombre del Sinú que ha elaborado y usado el sombrero desde
décadas atrás. Una historia: todo un acumulado de hechos (Guerra de los
Mil Días, la matrícula esclavista, hegemonía conservadora, la muerte de
Gaitán, La Violencia, la agricultura y la explotación minera, etc.),
que se han dado mientras el sinuano ha llevado el sombrero sobre la
cabeza, ya sea como protección o como aguaje.
El
'vueltiao' no es ningún aparecido, ni ninguna artesanía de
apresuramiento o de improvisación. Es, por el contrario, el resultado
de un proceso histórico expresado en una destreza artesanal. Por esto,
en la Sinuanología, que es el estudio organizado y crítico de la
cultura y la historia del Sinú, se le concede, al lado del porro María
Varilla, la condición de ser una auténtica identificación cultural del
ser humano nacido en estas tierras.
Es
una prenda bastante singular, que tiene en cada trenza algo así como
2.000 años de historia, y que tiene como antecedente directo el cultivo
del maíz, pues esta agricultura requiere gran luminosidad y terreno
despejado, por lo cual era exigencia que los campesinos tuvieran
elementos para protegerse el cráneo y el rostro de la intensidad solar.
Afirma el maestro Benjamín Puche Villadiego, un insuperable
investigador de la cultura popular, que el sombrero 'vueltiao' zenú es
una obra oriunda de la zona norte de Colombia y que tal aseveración se
puede comprobar gracias a las piezas que se encuentran en los museos
Luqui Pigorinni, en Roma, y el Museo del Oro, en el Banco de la
República, en Bogotá. En éstos hay piezas de oro en forma de cabezas de
cetros, destacándose allí no sólo los sombreros, sino los detalles de
la trenza, su acabado y la manera de armarlo.
Es
necesario decir que la fibra utilizada para su trenzado se obtiene de
la caña flecha. La nervadura de ésta se raspa hasta que la sustancia
carnosa desaparezca y quede la fibra limpia. Hecho el raspado, el
filamento se tiñe. Para esto hay que separar las fibras que tienen
pigmentos de las que no lo tienen. A las primeras se les sumerge
durante tres días en un barro rico en sustancias alcalinas. Luego, se
lavan para que salga el limo sobrante, y se llevan a cocinar en una
olla de cerámica con hojas de jagua, dividivi, bija, o cáscaras de
plátano. Este procedimiento se repite hasta que la fibra haya tomado un
color negro brillante. A las otras fibras, las que no tienen pigmento,
se les somete a una cocción con cogollos de caña agria y se secan al
sol.
El
sombrero 'vueltiao' zenú se utiliza no sólo para amainar el sol;
también sirve para elevar el orgullo. Y para decir de dónde eres, o qué
cultura gravita en tu corazón. Este sombrero, que desde las alturas
puede parecer una mariposita entre crema y negra, o un ala de ave sobre
la cabeza, se ha convertido en el símbolo no sólo del Sinú, sino de
Colombia. Ha traspasado las fronteras. Pues, además de expresar una
identidad, manifiesta un proceso histórico, pues si algo hay auténtico
y raizal, ese es el sombrero vueltiao (no vuelto, o voltiado, como
escriben algunos despistados).
En febrero
de 2003, por ejemplo, en la entrega del premio Grammy a Bacilos, el
grupo de rock que encabeza Jorge Villamizar, se volvió a ver el
sombrero 'vueltiao' en la televisión y en los principales periódicos y
revistas del mundo. Para que a la franja indolente de una juventud que
desprecia o desconoce sus valores le quedara en la memoria, Villamizar
lo llevaba puesto en toda su amplitud, y lo mostraba, como lo mostró
'Happy' Lora, o Carlos Vives, con conciencia y con orgullo.
En
el ámbito de la legalidad, el 8 de septiembre de 2004, la Ley 908 lo
elevó a la categoría de Símbolo Cultural de la Nación. Es un
reconocimiento formal y algo tardío, pues desde hace decenas de años
nuestro hombre auténtico lleva el sombrero 'vueltiao' porque es un
objeto que habla, que señala un origen, una identidad, una cultura. Y
eso es lo que vale. *
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